Mostrando entradas con la etiqueta corazoncito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta corazoncito. Mostrar todas las entradas

lunes, enero 30

¿Por qué te necesito?

lunes, enero 30
Hola lindos!

Hoy es un día extraño. Es verano, pero ayer llovió en Buenos Aires. Y yo ando dubitativa como el clima.
El inicio de este 2012 fue bastante tórrido. Sexo a escondidas, nuevos amantes... y de repente el hastío. Si, el hastío. De sólo pensarlo termino agotada. Tal vez no debería pensarlo sino sólo montarme en la sensación que me cuerpo me dicta, pero sorprende cómo llegó de súbito. Así como los amantes y la emoción, surgió un arrebato... y cuando pensaba que latiría por largo tiempo se extinguió.
Y con estas imágenes y pensamientos en la cabeza, se me ocurre por qué mi espíritu sigue buscando un amante-amor juguetón, violento, siempre presente. Y la ocurrencia da paso a la escritura y así surge este párrafo que imagino continuaré.

Te necesito conmigo para pelear. Para ceder e invadirte bajo una sucesión de explosiones. Deliciosa bruma-melodía de nuestros poros y vellos, brotada húmeda y terrena. Pertenecemos a lo infinito en la ternura y violencia de cada nuevo encuentro. Te devoro como mi alimento. Mis uñas cortan tu corteza finita y resistente. Acero, madera, roca, siempre buscas evitarme. Somos bailarines de una danza macabra en la que ambos nos devanamos. Tu hoja penetra en mi cuerpo. Rechazo tu mano. Y la adoro cuando la extraño. Capa por capa cedemos. Tu agudo filo me traspasa y por un instante soy tan tuya como tu mano o tus ojos. Tu piel-armadura cede y de tu vientre extraigo una capa de millones de escamas para vestirte. Escupidor de fuego, préstame tu ala para guarecerme.

¿No buscan algo así ustedes?

¡Cariños!


I.

jueves, enero 26

El secreto de tu nombre

jueves, enero 26

Hola bellezas!

¿Cómo están?
Ha sido un largo paréntesis en mi escritura. Uno más de tantos, seguramente ya están cansados.
Yo también. Me disculpo con ustedes por no haber correspondido el cariño que me habeís brindado. En esta historia de idas y venidas descuidé los amigos que había ganado. Prometí quedarme y me ausenté cuando no debía. Olvidé y abandoné. Maravillosos, me brindaron su afecto y pasión en cada comentario. Los extrañé. Busqué otros lares (aquel mundo impreso verde que soñaba tontamente) y olvidé la dicha del compartir. ¿Apasionarse no es acaso compartirse a tal punto de fundirse con aquello que se persigue? Y bueno, sin pasión no hay más que cacerías. Y en esta cacería, la historia se escribió con tinta roja que me sabe conocida.
Hace poco acepté una invitación de facebook. "Hace un año te la envié", dijo la persona que a los pocos minutos ya me había eliminado de su cuenta. ¿Es extraño, no? Tanto hablar de pasión y al final yo misma la había extraviado. Me he dado cuenta que los extraño chicas y chicos (los años que se suceden son banalidades).
No los agoto más con divagaciones tontas. Lo que tenía que decir, lo dije.

Les comparto algo que he escrito. Espero que lo disfruten.

Siempre de noche, cuando todo está en silencio, pongo mi mente en claro y te llamo. El sitio frente a mí está vacío y te quiero en él. Me siento como una niña usando mi aliento para pegar las letras de tu nombre. Te recreo con los ojos cerrados, ignorando el silencio tenue alrededor. Una, veinte, mil veces digo tu nombre. La conciencia se va y lentamente surges. Suave y feroz, sutil e inacabable. Abrigas mis pies, inflamas mi pecho, el eco de tu voz resuena en el universo entero. Eres magia, pura y simple. Te abrazo con esa fe. Mi mano en tu pecho prende un fuego que nos avienta a... Bah, a veces el lenguaje es corto y yo soy torpe. No somos lanzados, explotamos. Y esa disolución de mi cuerpo tiene algo divino. Tu.

Cariños!

I.

lunes, diciembre 20

El abrazo de dos cuerpos

lunes, diciembre 20
Hola amigos... Hace mucho que no escribo. Como algunos de ustedes saben llegué a Argentina hace más de un año, desde entonces muchas cosas han pasado. Mano en pecho, aquí adentro me refiero.
Me ha costado muchísimo volver a escribir y mostrar los textos. Estoy menos segura de las cosas que debería escribir y que no. Hablar del cuerpo ahora me cuesta más. Creo que antes hablaba desde la ignorancia y por eso se me hacía más fácil y fluído. Ahora hablo desde el asombro. Desconozco, el cuerpo es siempre un misterio, y lo que puede surgir de él, una sorpresa. A veces el amor es una elección, a veces no.
Desde que inicié este blog tenía claro que deseaba hablar de lo erótico. Y creía que eso era el cuerpo, pero es tanto más. Tanto, tanto más que a veces siento que hablar de ello es una tontería y sólo deberíamos vivirlo.

Ahora lo vivo. Con toda su voracidad, con todo el miedo, con gran deseo. Esa persona está lejos y yo extraño. Y fuerzo una sonrisa en el rostro para enviarle toda la buena energía que puedo y desearle felicidad y que vuelva pronto. Tengo la seguridad que me ama, pero extraño que tome mi mano y me abrace o durmamos juntos. Vivimos en distintos países y no sé qué sucederá. Así, ahora, sólo puedo ofrecer mi corazón. Lo hago. Temblando de miedo, pero lo hago. Y cuando duela, daré más.

Gracias por seguir ahí. Por continuar visitando el blog, por motivarme a seguir escribiendo. Son mis cómplices en toda esta aventura y les quiero por eso. Les comparto el poema que acabo de escribir.




















Abrácense tu cuerpo y el mío
más allá del último de los recuerdos
hasta el llanto secreto escondido
hasta la intuición del dolor de entregarse
la piel agitada y cambiante se sabe
ofrenda de ánima y sangre

Viajen tu corazón y el mío
del horizonte a la mancha estrellada de la risa
fundidos desprendidos
que pasen hasta lo más bajo
que pasen a lo más alto
estallen y vibren
en mil constelaciones alumbrando

Fúndanse tu mano y la mía
en una red con la que cazar dolores
y sacrificarlos
y llorarlos al cielo aventados
como barro del soplo formado
figura de hombre y mujer amando

Mil besos

I.

La imagen la extraje de un blog cuya fuente no recuerdo.

jueves, junio 11

Cuando llega el deseo...

jueves, junio 11
El deseo nos llega sin quererlo, un simple descuido y todo cambia. Rendimos nuestras barreras y nos transformamos, nuestros músculos y huesos se deshacen consumidos, comprimidos en una sólida piedra, arrojada por la pasión que nos embarga sobre un mar infinito más profundo que la vida y la cordura. Desaparecen las dudas, el miedo, volamos alto, más allá de cualquier lugar imaginado, lejos del mundo y la libertad, chocamos contra el viento que nos resiste, corrompiéndonos, desmembrándonos en pedazos que yacen regados sobre la tierra. Avanzamos heridos hacia ningún lugar, confiados en ese impulso; traspasamos lo habido, nos estrellamos contra ese inmenso todo, el universo, y el choque es tan intenso que lo cambiamos para siempre. Nos volvemos una fuerza creadora invisible, más poderosa que un cuerpo frágil y finito corrompido por el tiempo, nos volvemos dioses, seres que vuelan ciegos, sin ojos para las lágrimas, sin piernas para volver ni brazos para asirse.

El último pedazo de la piedra reposa en la playa, mientras el impulso viaja imparable hacia el horizonte que extiende su púrpurea belleza en el cielo; como una llamarada que vuelve al fuego original del que partió.

martes, junio 9

¿Adónde me llevas cuando me tocas?

martes, junio 9
Cortas el espacio posando tu mano en mi mejilla, el tiempo se vuelve tu imagen en mi cabeza. Dejo de ser yo cuando no te veo, me vuelvo deseo y me extravío en los lugares infinitos de nuestros cuerpos combinados. Vuelo, me elevo y caigo gritando tu nombre... apareces tan real como el dolor de tu ausencia sobre mi piel, como la noche, la luna, como el instante en que me encuentro eterna, brillante contigo en mí. Me vuelvo estrella, recorro el espacio, exploto y desaparezco, regada en mil partes, invisible, fundida con el universo, contigo, con tu cuerpo, más puro que el aire no respirado o el fuego, más que el sueño o un latido. Eres el instante antes de la muerte, la vida desbordada que se transforma. Me rasgas y me rompes, me das vida nueva, eres creador, Dios, mi Dios. Reniego del tiempo, el sueño y el hambre, te quiero de vuelta viento que rozas mi piel, polvo que descubres mis rincones, pasto que me acaricias.
Tu cuerpo se extiende sobre la noche y me abrazas toda, soy tuya. Ansiosa, timorata y estúpida espero tus caricias para despertar al animal que te devora y te lame, que sorbe cada rastro tuyo pensando en el momento que lo abandones de nuevo. Aullo, grito, rasgo mi propia carne y sangre, desesperada y perdida vagando por las cinco letras de tu nombre. Cada roce y cada golpe, cada grito y gemido son un paso al último rincón del profundo océano de tu cuerpo. No, eres más, más que mar, cielo y lluvia unidos, eres el principio eterno de la vida, aquello desconocido. Acaríciame una vez más, tu, imposible locura bajo mi piel, mi deseo, mi fuego, mi certeza, mi fe... hazme tocar el cielo una vez más.

jueves, junio 4

¿Cómo comenzó todo?

jueves, junio 4

Varios amigos habíamos quedado en encontrarnos en el depa de Mario para conversar y luego salir a una disco. Ya llevábamos conversando buen rato cuando quisimos salir y nos dimos cuenta que Mario no bajaba aún. Roberto nos contó que cuando llegó con su enamorada, les dijo que iba a bañarse y desapareció Ya había pasado más de una hora y nada. Me mandaron a buscarlo tras decidir que si veía “algo”, podía “quitárseme un poco la cara de niña buena que tengo”. Algunas veces esas cosas me molestan, pero como quería en verdad ir a bailar, ni les hice caso y fuí a su cuarto. Toqué tres veces, no respondió y entré. ¿Quién es?, escuché desde el baño apenas abrí la puerta. “¿Cuánto más te vas a demorar? Ya queremos irnos”, dije alzando un poco la voz. “En cinco minutos estoy ahí”, respondió. Estaba a punto de salir cuando al dar un vistazo rápido a la habitación vi la computadora prendida. A veces tengo tanta curiosidad que no puedo controlarla, y eso mismo me pasó esa vez... prendí el monitor y me encontré con el chat de un sitio porno. Además de esto, me sorprendió descubrir que Mario había entrado con un nombre falso de mujer y conversaba con varios hombres. Recordé a Mario cuando lo escuché tropezarse en el baño, sino lo hubiera hecho, me hubiera encontrado leyendo asombrada su conversación.

Fuimos a la discoteca, bailamos, me fui a casa.

No podía dormir, recordaba las conversaciones y al mismo tiempo me daba cuenta que no podía evitar una sonrisa cuando lo hacía. Me imaginaba en esa situación y tenía escalofríos y una sensación extraña, vértigo o una profunda ansiedad, por todo mi cuerpo. ¿Cómo serían los hombres que hablaban en el chat? ¿Alguno de ellos sería en realidad tal vez una chica? ¿O serían como Mario? ¿O como alguno de los chicos que conocía? Pensaba y pensaba hasta que no pude más con mi cabeza y comencé a escribir. No lo había hecho desde que tenía 15, y no paré hasta que todo eso salió de mí. Recién entonces pude dormir.


Sus ojos son negros como la madera quemada, no puedo dejar de verlos. Está de pie frente a mí. No parpadea. La saliva llena mi boca, mis piernas tiemblan... ¡Bésame! grito en mi cabeza, pero él no me escucha. A cada instante siento que una parte de mi cuerpo se desvanece. Ya no están mis piernas, mi abdomen, no tengo manos, sólo siento sus ojos clavados en los míos y este fuerte latido en mi pecho. ¡Bésame! El pensamiento se me escapa como un susurro que ignora. ¡Bésame! repito acercándome a esos ojos que no se cansan de consumirme, intentando que cada centímetro no sea una inmensidad, sino una porción de aire que me trae su olor y me acerca a él. Quiero tocarlo y recuperar mi cuerpo, respirar, sangrar, sudar. Quiero tener hambre y saciarla, quiero desear, salir de este vacío, esta distancia entre tu y yo que por alguna razón mantienes... ¡BÉSAME!...

Agacho la cabeza, cansada de mi cuerpo que no obedece, de él que permanece distante, indiferente a mi temblor... No tengo control, estoy a punto de quebrarme y no lo consigo, respiro y me ahogo, permanezco de pie cuando tiemblo, espero que él me toque y no lo hace... estoy rota, harta de querer y desear y no aguanto más. Levanto la vista, y me acerco a él, estrecho su cuerpo con mis brazos y piernas, estrujo su olor, y lo hago hundirse en mí, rapto su aliento, lo capturo. Besa mi cuello, mi vientre, MI cuerpo. Jadeo, sudo sin pensar o desear, mi boca, mis senos, mis pies, todo desvanecido en un inmenso placer que no tiene fin.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
Historias eróticas de Inés © 2008. Design by Pocket