viernes, febrero 24

Piel de mil colores

viernes, febrero 24

Hola linduras...

Hoy el sol calienta la ventana. El cielo está celeste y blanco. Mis ojitos están cansados de estar tanto rato frente a la computadora, pero aún así se animan a combinar con mis manos y garabatear un texto, que imagino será el comienzo de algo más grande. Es tan sólo un arrebato, pero igual me gustaría escuchar sus opiniones.



Quiero que me regales los colores del cielo acariciados. En mis párpados y mejillas, en apenas roces sobre mis labios, en la última comisura de mi ombligo. Mi piel debe ser roja, naranja, violeta, y un cálido rosa debe bañar mi cuello, los pechos que tanto gustas y las ingles formadas por tus caricias. Deseo mi cuerpo convertido en un prado sobre el cual tu pecho descansa. Le pido al sol que te abrigue y al prado, te refresque. Duermes plácido. En tu sueño, inflamo tus pulmones hasta volverte brisa y traerte a mí, ésta yo que te conjura. Brisa luego tornado, imprégname de los aromas que busco al amarte. Sé coqueto y cuélate bajo mis prendas. Hazlo cuando duermo, cuando despierto, en todo momento del día. Y si mis ojos llegan a humedecerse, sé lluvia y báñame. Que tus lágrimas me traigan tu sabor más profundo. A ti, al que amargo y dulce quiero.

Que tengan un lindo día.


I.

lunes, enero 30

¿Por qué te necesito?

lunes, enero 30
Hola lindos!

Hoy es un día extraño. Es verano, pero ayer llovió en Buenos Aires. Y yo ando dubitativa como el clima.
El inicio de este 2012 fue bastante tórrido. Sexo a escondidas, nuevos amantes... y de repente el hastío. Si, el hastío. De sólo pensarlo termino agotada. Tal vez no debería pensarlo sino sólo montarme en la sensación que me cuerpo me dicta, pero sorprende cómo llegó de súbito. Así como los amantes y la emoción, surgió un arrebato... y cuando pensaba que latiría por largo tiempo se extinguió.
Y con estas imágenes y pensamientos en la cabeza, se me ocurre por qué mi espíritu sigue buscando un amante-amor juguetón, violento, siempre presente. Y la ocurrencia da paso a la escritura y así surge este párrafo que imagino continuaré.

Te necesito conmigo para pelear. Para ceder e invadirte bajo una sucesión de explosiones. Deliciosa bruma-melodía de nuestros poros y vellos, brotada húmeda y terrena. Pertenecemos a lo infinito en la ternura y violencia de cada nuevo encuentro. Te devoro como mi alimento. Mis uñas cortan tu corteza finita y resistente. Acero, madera, roca, siempre buscas evitarme. Somos bailarines de una danza macabra en la que ambos nos devanamos. Tu hoja penetra en mi cuerpo. Rechazo tu mano. Y la adoro cuando la extraño. Capa por capa cedemos. Tu agudo filo me traspasa y por un instante soy tan tuya como tu mano o tus ojos. Tu piel-armadura cede y de tu vientre extraigo una capa de millones de escamas para vestirte. Escupidor de fuego, préstame tu ala para guarecerme.

¿No buscan algo así ustedes?

¡Cariños!


I.

jueves, enero 26

El secreto de tu nombre

jueves, enero 26

Hola bellezas!

¿Cómo están?
Ha sido un largo paréntesis en mi escritura. Uno más de tantos, seguramente ya están cansados.
Yo también. Me disculpo con ustedes por no haber correspondido el cariño que me habeís brindado. En esta historia de idas y venidas descuidé los amigos que había ganado. Prometí quedarme y me ausenté cuando no debía. Olvidé y abandoné. Maravillosos, me brindaron su afecto y pasión en cada comentario. Los extrañé. Busqué otros lares (aquel mundo impreso verde que soñaba tontamente) y olvidé la dicha del compartir. ¿Apasionarse no es acaso compartirse a tal punto de fundirse con aquello que se persigue? Y bueno, sin pasión no hay más que cacerías. Y en esta cacería, la historia se escribió con tinta roja que me sabe conocida.
Hace poco acepté una invitación de facebook. "Hace un año te la envié", dijo la persona que a los pocos minutos ya me había eliminado de su cuenta. ¿Es extraño, no? Tanto hablar de pasión y al final yo misma la había extraviado. Me he dado cuenta que los extraño chicas y chicos (los años que se suceden son banalidades).
No los agoto más con divagaciones tontas. Lo que tenía que decir, lo dije.

Les comparto algo que he escrito. Espero que lo disfruten.

Siempre de noche, cuando todo está en silencio, pongo mi mente en claro y te llamo. El sitio frente a mí está vacío y te quiero en él. Me siento como una niña usando mi aliento para pegar las letras de tu nombre. Te recreo con los ojos cerrados, ignorando el silencio tenue alrededor. Una, veinte, mil veces digo tu nombre. La conciencia se va y lentamente surges. Suave y feroz, sutil e inacabable. Abrigas mis pies, inflamas mi pecho, el eco de tu voz resuena en el universo entero. Eres magia, pura y simple. Te abrazo con esa fe. Mi mano en tu pecho prende un fuego que nos avienta a... Bah, a veces el lenguaje es corto y yo soy torpe. No somos lanzados, explotamos. Y esa disolución de mi cuerpo tiene algo divino. Tu.

Cariños!

I.
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